Un estudio completo para poder entender el libro del Apocalipsis y no dejarnos engañar por todas las teorías y doctrinas del fin del mundo, que nos distraen de lo más importante.
El tema del final de los tiempos es otro de los tópicos que desencadenan mucho apasionamiento, ya que cada persona defiende diferentes enfoques, doctrinas y puntos de vista. Habíamos empezado desde hace unos meses nuestro estudio de los diferentes sistemas de interpretación sobre el tema del “final de los tiempos” y que se derivan del libro de Apocalipsis. Redactamos un primer artículo donde hicimos un estudio de los diferentes sistemas de interpretación, el cual puedes leer haciendo click aquí, así como un primer estudio sobre la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70, que puedes leer aquí.
Antes de iniciar con este estudio, en el cual integraremos la traducción de lo que varios pastores y ponentes han presentado en sus conclusiones (muchos de ellos venían de sistemas futuristas) es importante aclararte que el tema del final de los tiempos no es un tema que impacta la salvación. Es decir, no es una doctrina básica que te pueda hacer condenar tu alma. Las doctrinas básicas de la salvación a través de la muerte y resurrección de Jesucristo son aquellas que definen en primera instancia el destino de un alma. Sin embargo, la Biblia nos pide que estudiemos para ser aprobados, que escudriñemos las Escrituras, que seamos como los de Berea, que no solamente porque Pablo les predicó le creyeron, sino que estudiaron para comprobar lo que les estaba diciendo. La Biblia invita a que la estudies por tu cuenta, y no que solo te sientes enfrente de un pastor o maestro y aceptes todo lo que te diga. Si en otras áreas de la vida debemos estudiar para pasar el examen, con más razón debemos estudiar de manera personal las Escrituras, porque lo que está en juego es muy importante.

Hace más de 2,000 años, Jesucristo le dijo a sus apóstoles que pronto volvería. La incorrecta comprensión de lo que sucedió en el año 70 con la destrucción de Jerusalén, y la gran cantidad de gente que piensa que él nunca regresó, e intenta justificarlo diciendo que no se refería a esa generación sino a una del futuro, le ha dado un espacio a los escépticos y a quienes trabajan duro para el enemigo a fin de negar la validez de la Biblia y de Jesucristo. Autores, revistas, libros de personas empeñadas en negar la autenticidad de la Biblia han sacado artículos cuestionándose porqué los Cristianos siguen esperando la venida de Cristo, cuando él dijo que regresaría en esa misma generación… y según ellos, no regresó.
Para poder entender un libro que combina historia humana con revelación espiritual como lo es Apocalipsis, una persona tiene que entender que las cosas no siempre se están describiendo literalmente. Cualquier persona que ha tenido interacción con el mundo espiritual sabe que hay ciertos simbolismos que se muestran en sueños, visiones, y mensajes espirituales que no implican que sucedan tal y como uno lo creía. Nuestro Creador no piensa como humano ni actúa como humano, sino que se manifiesta a través de nosotros y a través de su creación. El enemigo de Dios, que también es un ser espiritual, también actúa a través de simbolismo y de humanos, los cuales han sido denominados “hijos espirituales de Satanás”. La manifestación del mundo espiritual sobre el mundo terrenal actúa de diferentes maneras, y todas finalmente tienen un propósito y objetivo.
Este estudio pretende demostrar que la mayoría de la gente no entiende lo que la Biblia dice en Apocalipsis, y que muchas veces ni siquiera han estudiado la historia para ver el grado de cumplimiento en hechos históricos que la Biblia ha manifestado. Por ello, en este estudio, hemos traducido materiales de maestros muy preparados a nivel de la Biblia y la historia, y hemos integrado también material de autores que profundizan al respecto de cuáles profecías de Apocalipsis ya fueron cumplidas, y cuales aguardan su cumplimiento.

Antecedentes históricos del libro del Apocalipsis
Es importante que hagas tu tarea para entender el tiempo y el contexto de lo que lees en la Biblia, y saber lo que estaba aconteciendo en el mundo en el momento en el que cada libro de la Biblia fue escrito.
El libro del Apocalipsis ha sido uno de los libros más malentendidos en el canon de la Biblia. Para muchos investigadores, todos los demás libros tenían sentido, y se complementaban, excepto por el libro de Apocalipsis. Muchos teólogos no sabían qué hacer con éste libro lleno de visiones y de simbolismo. Incluso Lutero se frustraba ante el libro de Apocalipsis y pensaba que había que ignorarlo, porque no era posible entenderlo.
Gran cantidad de personas interesadas en la Biblia pasaron por libros como los de Hal Lindsey y sus interpretaciones futuristas y geopolíticas del Apocalipsis, y por un tiempo, creyeron en sus enseñanzas e incluso las enseñaron, hasta que llegó el momento de darse cuenta que Lindsey y muchos otros autores futuristas estaban errados en sus interpretaciones.

Como nota personal de esta comunidad, muchos de nosotros vivimos el otro lado de la moneda bajo los engaños del enemigo, y al menos algo nos había quedado, y eso es el conocimiento del simbolismo que se maneja en el mundo espiritual. Mucho de lo que se muestra en visiones, sueños o experiencias de corte espiritual no sucede de forma literal en lo físico. Vemos también en la Biblia que sueños como los de José o los de Daniel, eran simbólicos, no eran literales, por tanto, eso nos demostró que muchos mensajes del reino espiritual no se dan de manera literal, sino simbólica. Si consideramos que Apocalipsis fue una revelación donde Juan fue transportado al reino espiritual, sabemos que tal como los sueños y las visiones, se están mostrando situaciones que van más allá de la mente racional, y por tanto es evidente que Apocalipsis es un libro que no se debe tomar literal, sino se debe entender bajo el lenguaje simbólico que maneja. Al empatar la historia con las profecías de Apocalipsis, vemos un cumplimiento exacto que es tan sorprendente que convencería a los más escépticos.
El libro de Apocalipsis empieza de una manera muy directa:
Apocalipsis 1
La revelación de Jesucristo
1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
El apóstol Juan escribió el libro en Patmos, donde fue exiliado por su testimonio sobre Jesucristo, debido a la persecución de Nerón contra los Cristianos.
Existen dos teorías sobre la fecha en que Apocalipsis fue escrito: en el 65 o en 95 DC. Existe una gran cantidad de investigadores serios que apoyan la fecha del 65 y la sustentan con pruebas firmes, mientras que los que se basan en fechar Apocalipsis en el 95 utilizan las interpretaciones de Ireneo, quien no siempre atinó en sus doctrinas. El mayor consenso es de que Apocalipsis se escribió bajo el reinado de Nerón y la persecución que él lanzó contra los Cristianos.
Apocalipsis es un libro que habla de una transición del pacto del Antiguo Testamento al pacto del Nuevo Testamento, que es un pacto diferente y mucho mejor. Apocalipsis sutilmente hace la comparación con lo sucedido durante el éxodo y maneja el concepto de sacar a la gente de Dios de un lugar sobre el cual caería el juicio de Dios, y que al seguir sus instrucciones, ellos podrían escapar de la ira venidera. En este caso, la ira vendría sobre una Jerusalén que se había convertido en la sinagoga de Satanás.

Apocalipsis también hace la transición de la vieja Jerusalén a la nueva Jerusalén. La vieja Jerusalén es llamada la ciudad ramera, porque había traicionado el pacto con su Dios, matado a los profetas y crucificado a su mesías, y son los que le dieron la espalda y dijeron: “no tenemos otro rey más que César”. Posterior a la muerte de Jesús, fueron los Judíos los primeros en perseguir a los Cristianos. Apocalipsis celebra la transición de la vieja creación a la nueva creación, y esto también es algo que sucede de una manera espiritual más que física, ya que por ejemplo cuando nacemos de nuevo en Cristo, somos una nueva criatura… no es que cambiemos de cuerpo, sino que sucede un evento espiritual internamente en nosotros, que no es palpable físicamente, y sin embargo, es muy real.
La mayor parte del libro del Apocalipsis detalla la campaña contra Jerusalén que culminó en el año 70 cuando los romanos, bajo órdenes de Tito, destruyeron la ciudad y el templo. Sobre este tema de la destrucción de Jerusalén, también puedes leer nuestro artículo anterior haciendo click aquí.
Actualmente no apreciamos las proporciones cataclísmicas de lo sucedido en Jerusalén en el año 70, pero lo equivalente en nuestros días sería escuchar que la ciudad de Londres, o de Nueva York o cualquier otra de las grandes capitales del mundo fue destruída por completo. Si con lo sucedido en el 9-11 en los Estados Unidos el mundo se impactó, mucho peor sería si toda una ciudad fuese arrasada por completo. Esa fue la proporción del shock cuando Jerusalén fue destruída por los romanos.

Jerusalén era una ciudad poderosa del mundo antiguo, con mucha riqueza y era un centro de comercio importante. La destrucción de Jerusalén junto con las crisis y guerras romanas que se suscitaron alrededor de los mismos años hicieron a muchos pensar que el mundo se estaba colapsando. Tácito, el historiador romano escribió sobre su temor de que “todo el mundo” se iba a terminar debido a tanta guerra y destrucción.
Muchas personas también cometen el error de pensar que cuando la Biblia hace mención a “todo el mundo”, se refiere a todo el planeta. Recordemos que se está hablando del mundo antiguo, no del moderno. Cuando la Biblia habla de “todo el mundo”, está refiriéndose al mundo antiguo, no a todo el planeta como está actualmente poblado. Algunas personas alegan que el evangelio no ha sido predicado a todo el mundo, pero están aplicando el concepto del mundo moderno en lugar del mundo antiguo, que es al que la Biblia se refiere.
El impacto de la destrucción de Jerusalén también tuvo implicaciones religiosas. Se pasó de un templo físico para adorar a Dios, a un templo interior dentro de cada persona convertida a Cristo, para adorar a Dios como él prefiere: en espíritu y en verdad, y no con rituales. Así mismo, a través de la destrucción del templo, se liberó al creyente de la necesidad de un lugar geográfico de adoración ( Jerusalén ) y ahora el templo vivo de Cristo somos todos los Cristianos, de modo que podemos ir a cualquier parte del mundo a predicar el evangelio y Cristo nos acompaña a través del Espíritu Santo. Este nuevo paradigma solo fue posible cuando el templo físico fue removido.
El entorno histórico de Roma
Sabemos que Apocalipsis se refiere a la ciudad de las 7 montañas, es decir, a Roma. Roma era conocida bajo ese nombre desde la antigüedad y hasta el día de hoy. Se menciona en Apocalipsis a 7 reyes: 5 caídos, uno es, y otro por venir, que durará poco. Analicemos los césares a los cuales hace alusión:
- Julio César: transformó a Roma en imperio.
- Augusto César: impuso el sistema de impuestos en el imperio y era quien gobernaba en tiempos del nacimiento de Cristo. Herodes era su representante en ese tiempo.
- Tiberio César: gobernaba durante el tiempo de Juan el Bautista. Bajo Tiberio, Jesús inició su ministerio ( años 20-30 ) y sucedió su pasión y resurrección en la primavera del año 30. Como nota interesante, Tiberio sí consideró a Jesucristo como divinidad. Aunque no se declaró Cristiano, sí presentó ante el senado romano su opinión diciendo que Cristo era Dios. De acuerdo a lo registrado por Tertuliano, el senado rechazó los argumentos de Tiberio sobre la divinidad de Cristo, y aún así Tiberio mantuvo su postura y defendió a los Cristianos de sus acusadores.
- Gaio César ( o Calígula )
- Claudio César : quien conquistó Inglaterra.
- Nerón: aquí llegamos al “uno es” de Apocalipsis. En una siguiente sección hablaremos más sobre Nerón, quien fue identificado como “la bestia” por su estilo sanguinario y estar claramente desequilibrado y maligno, lo que se corresponde a un total control del enemigo sobre él. Muchas masacres de Cristianos se dieron bajo su reinado, ya que Nerón los culpó del incendio de Roma en el 64… incendio que él mismo inició. Es interesante notar que la persecución de los Cristianos duró 7 años, el mismo número de años que lo que actualmente se indica que sería la tribulación. Pablo fue enviado a prisión, y fue ejecutado al igual que Pedro bajo el reinado de Nerón en el año 66. Juan fue exiliado a Patmos y allí escribió el Apocalipsis.
- Galba: reinó solo por 2 meses y fue asesinado.
- Otho: reinó solo por 4 meses y fue asesinado. Se dice en los escritos Romanos que fue el amante homosexual de Nerón, y su deseo por obtener el poder lo llevó a atacar Roma cuando estaba siendo gobernada por Galba.
- Vitelius: reinó solo por 8 meses y fue asesinado.
- Vespaciano: quien sitió y destruyó a Jerusalén.
Desde los tiempos de Caligula hasta después de la muerte de Nerón, se estaba dando un tiempo de gran inestabilidad en Roma, que se combinó con las guerras Judías del año 66 al 70.

Israel estaba dividido entre los saduceos que querían seguir bajo el reinado de Roma, y los zelotes que querían independizarse y levantarse en armas contra Roma. El abuso y la corrupción de los representantes romanos era un tema común: Gessius Florus, quien era el representante de Roma, robó tesoros del templo y mató a 3,600 personas Judías pacíficas en 5 meses, lo cual fue la gota que derramó el vaso para los zelotes, quienes iniciaron la rebelión contra los Romanos.
En el año 66 se inicia el levantamiento de los Judíos contra Roma y forzaron a los representantes de Roma en ese momento, Agripa II y Bernice, a huir hacia Roma, de la cual nunca regresarían a gobernar Jerusalén, ya que esta quedaría totalmente destruída.

El inicio del levantamiento armado de los Zelotes trajo a Cestio Gallus desde Siria a comenzar el sitio a Jerusalén y apagar la rebelión. Por razones desconocidas, a los 6 días de haber llegado a rodear Jerusalén, Cestio retiró a sus tropas. Para los zelotes, esa retirada les indicaba una supuesta intervención divina, y que lograrían su independencia, ya que pensaban que los romanos se habían retirado por haberse dado por vencidos. Los zelotes y sus tropas fueron tras las tropas romanas, y en un ataque sorpresa, los derrotaron. Con esa victoria temporal fue que los Judíos radicales, los zelotes, tomaron el control y el poder de Jerusalén.
Por su parte, los Cristianos recordaron las palabras de Jesús:
Lucas 21: 20-24
Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
Mas !!ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.
Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.
Los Cristianos vieron a Jerusalén rodeada de ejércitos y recordaron la advertencia de Cristo, por tanto cuando las armadas se replegaron y se fueron después de los 6 días, los Cristianos inmediatamente huyeron de Jerusalén en un escape rápido, porque sabían que se vendría una terrible destrucción. Mientras que los zelotes y la élite espiritual Judía que crucificó a Cristo pensaban que ganarían contra Roma, Los Cristianos entendieron que lo sucedido no era una señal de apoyo de Dios, sino la señal de que se venían los juicios, y que ellos debían salir de Jerusalén.
Tras la victoria momentánea de los Judíos sobre las primeras tropas enviadas, la situación escaló de intensidad. Nuevas tropas bajo las órdenes de Vespaciano llegaron, más de 60,000 soldados romanos de élite causaron un baño de sangre del año 67 al 68. A su paso hacia Jerusalén, cada ciudad, cada pueblito era azotado y destruido. Existen narraciones terribles sobre cuerpos apilados, y que el mar de Galilea estaba teñido de rojo y con miles de cuerpos flotando. Todos los relatos históricos sobre la matanza romana a los Judíos son muy fuertes, pueden ser encontrados en los relatos históricos romanos.
Con el principio de las hostilidades, muchos Judíos de pueblos vecinos se refugiaron en Jerusalén, sabiendo que era una ciudad grande, con reservas de alimento, y sin saberlo, se habían refugiado en el peor lugar donde podían estar. Jerusalén ya estaba en un estado de guerra civil interna entre los liberales y los conservadores, por lo que estaba fragmentada desde dentro.
Jerusalén se llenó de personas y estaba sobrepoblada al recibir a tanta gente que venía huyendo de la campaña romana en la periferia de Jerusalén.
En el año 68, la campaña de Vespaciano hacia Jerusalén es suspendida por el “año de los cuatro emperadores” relacionada con la crisis romana provocada por Nerón, y por los asesinatos consecutivos de los siguientes emperadores: Galba, Otho, y Vitelio. Mientras estos 3 emperadores subían al poder y eran asesinados, Vespaciano conjuntó una fuerza armada grande pensando que Roma necesitaba un brazo fuerte, y marcharon hacia Roma donde Vespaciano derrotó a Vitelio y se convirtió en emperador por los siguientes 10 años.

Vespaciano dejó a su hijo, Tito, a cargo de la revolta en Jerusalén. El problema es que Vespaciano se llevó a sus mejores fuerzas militares con él, y dejó a Tito con militares de diferente calidad a los que su padre tuvo, por lo cual Tito tuvo que contratar a mercenarios, los cuales eran poco disciplinados, poco confiables y solo les interesa el dinero, y con ese tipo de guerreros se dispuso a seguir con la campaña contra los Judíos. En abril del año 70 se inicia el sitio de la ciudad de Jerusalén, la cual estaba sobrepoblada. La ciudad tenía originalmente suficiente comida para aguantar por algunos años, pero los zelotes, queriendo provocar la respuesta de los Judíos, la quemaron, y con ello la ciudad solo aguantó 5 meses de sitio sin comida. El libro del Apocalipsis hace referencia a estos 5 meses precisamente. Los relatos de la hambruna y de situaciones de canibalismo, de padres que se comieron a sus hijos es devastadora. Uno solo puede imaginarse lo que pasaría estando sitiado en una ciudad sin un solo alimento y pasando semanas y meses sin comer. Josefo narró todo lo sucedido, siendo un historiador Judío que estaba del lado de los romanos, y que vió todo lo sucedido.
En agosto las paredes cayeron y las tropas de Tito se encontraron esta situación horrible de hambruna. Los mercenarios lo vieron como oportunidad para saquear. Los soldados romanos pudieran haber sido más mesurados en este caso, pero los mercenarios se desataron, y empezaron a robar, violar, abusar y llegaron al templo, el cual incendiaron y destruyeron, cumpliendo lo que Cristo dijo: que no quedaría una piedra sobre otra del templo. Jesús les anticipó a los Judíos que su casa les sería dejada desolada.
Tito se molestó de que el templo de Jerusalén haya sido destruido. El quería preservarlo, lo consideraba una de las estructuras más impresionantes del mundo, y no pudo hacer nada para preservarlo. Probablemente quería convertirlo en un templo pagano para los dioses romanos, y Dios no lo permitió. El templo no ha sido reconstruido, y aunque los Judíos quieran reconstruirlo en el futuro, esto ya no aplica a nivel del plan de Dios, puesto que la destrucción del templo simbolizó el final de el antiguo pacto, ya que ahora el templo de Dios se encuentra en cada Cristiano.
Si visitas Roma podrás ver el arco de Tito y la representación de la toma de los artículos robados del templo, los cuales fueron fundidos. Tácito menciona que Tito no consideró la destrucción de Jerusalén como una gran victoria romana, y que el mismo Tito dijo que la catástrofe que cayó sobre Jerusalén era tan horrible, que debía ser el juicio de Dios sobre ellos. Era tan terrible, que nada de lo que el hubiera planeado hubiera sido tan devastador.

Nerón, la bestia y la persecución imperial de los Cristianos
Pensábamos hacer un estudio separado relativo a los Césares de la Roma pagana, y en particular de Nerón, tras haberlo identificado como la bestia del Apocalipsis. La connotación de la bestia no es una palabra nueva, puesto que muchos nuevaeristas y ocultistas han escuchado que Aleister Crowley, el mago negro más famoso de la historia, se autodenominaba como la bestia 666, por tanto el término de la bestia, tal como del anticristo, no representan a una sola persona, sino a personas que caen en cierto tipo de características y que como patrón común tienen el hecho de estar totalmente sometidos a la voluntad de Satanás.
Sabiendo que la Roma pagana adoraba a dioses falsos, detrás de todos los cuales se escondía Satanás, no era un gran shock darse cuenta que los Césares y dirigentes romanos estuvieran también siendo marionetas y controlados por el enemigo. La ordenanza de Dios de mantener separados a los hijos de Dios de los hijos de la serpiente, de los que reconocían a su Creador como Yahvé y como el único y verdadero Dios, en contra de todas las culturas paganas que tienen multitud de deidades detrás de las cuales el enemigo ejercía su poder, tenía sus razones muy válidas, y es que entrar en contacto con la cultura pagana de la Roma imperial constituía a entrar en contacto con el paganismo y la adoración a falsos dioses, lo cual se equipara a una contaminación grave.
Si analizamos a Nerón, a quien Apocalipsis señala como la bestia veremos una serie de coincidencias a nivel de psicopatía, brutalidad y crueldad, aparejada con servicio al enemigo de Dios, que han también pasado en casos de otras personas que han sido totalmente controladas por Satanás. Por tanto, vale la pena compartirles un poco de la historia de Nerón, quien fue el que inició la persecución contra los primeros Cristianos y quien los martirizó de las maneras más crueles y violentas, como plena manifestación del espíritu satánico que lo controlaba.
Recordemos brevemente sobre los 5 primeros Césares de los cuales habla Apocalipsis:
- Julio César: del 49 al 44 antes de Cristo
- Augusto César: del 31 al 14 antes de Cristo
- Tiberio César: del 14 al 37 : el emperador bajo cuyo reinado fue crucificado Jesucristo– era padre adoptivo de Germánico, el glorioso general, y esa relación lo impulsa, cerca ya su muerte –16 de marzo del 37– a decidir que el Imperio Romano quede en manos de Calígula y Tiberio Gemelo, su nieto y primo de Calígula.
- Caligula: otro César bien conocido por sus excesos: del 37 al 41 DC
- Claudio César: del 41 al 54 DC
El siguiente después de Claudio César fue Nerón, quien reinó del 54 al 68 DC. Se convirtió en emperador cuando solamente tenía 16 años.

Nerón nació en el año 37, justo después de que Caligula se convirtiera en emperador. Nerón era hijo de Agripina, que era la hermana de Caligula. Agripina era nieta del emperador Augusto César, por tanto vemos como el poder se entregaba por linaje familiar, tal como sigue siendo en las monarquías. En los primeros años de su vida mostró tener desequilibrios peligrosos y pese a que su tío era el emperador, la mala reputación de Caligula empezó a afectarlos a todos.

De Caligula podemos decir que murió asesinado a los 29 años, después de creerse un dios durante sus apenas 4 años de poder absoluto, sangre derramada, escándalos sexuales, incestos y un número de ejecuciones –ordenadas algunas, personales otras– casi incalculables.
No por nada Suetonio, en su célebre libro Vida de los Doce Césares, hace una decisiva aclaración al terminar la primera parte: “Hasta ahora hemos hablado del hombre; hablemos ahora del monstruo”. El primo del “monstruo” no tarda en morir “en extrañas circunstancias”. Pero de extrañas, nada: Calígula ordena su asesinato y mata dos pájaros de un tiro: trono y herencia pasan a su poder. ¡Y tiene apenas 25 años! Pocos, pero suficientes para que una cadena de errores políticos y económicos (fastuosas obras públicas que dejan vacías las arcas) arrastre a Roma y a sus hijos a la escasez y la hambruna.
Lejos de trazar un plan de austeridad dejando atrás los onerosos espectáculos circenses y teatrales por los que delira…le pide dinero a la plebe. Por otro lado, hay tensiones con el pueblo judío, pero su megalomanía redobla la provocación y la crisis: hace erigir una estatua con su efigie… frente al Templo de Jerusalén.
Su locura se precipita. En la campaña contra las tribus britanas le exige a su ejército que, en lugar de atacarlas y no dejar ser vivo alguno… recojan conchas como tributo que, según sus delirantes ensoñaciones, esas aguas le debían a la Colina Capitolina y al Monte Palatino.
Se ha dicho que su maldad y su crueldad infinitas, a la luz de la medicina moderna, se debían a tres posible causas: encefalitis, epilepsia o hipertiroidismo. Sin embargo, él mismo, siglos antes, definió su demencia con una palabra inventada: adiatrepsia, y la describió como “la desfachatez que nos permite imponer por la fuerza hasta el más salvaje de nuestros deseos”. Los que conocemos bien los efectos que tiene la influencia del enemigo sobre una especie caída como la humana, sabemos que hay otro nombre moderno para definir a éste tipo de personas: psicópata y narcisista maligno, trazos de personalidad sangrienta y desequilibrada que generalmente vemos en la gente que está siendo utilizada por la obscuridad.
Como fue de temer desde un principio –desde que usaba aquellas pequeñas “calígulas” en sus pies– su poder cruzó todos los límites humanos y divinos: relaciones incestuosas con sus hermanas, también obligadas a prostituirse, y posiblemente el mismo y repugnante cuadro con sus cuatro esposas: Junia Claudilla, Livia Orestila, Lolia Paulina y Milonia Cesonia. Por ejemplo, a Livia Orestilia la violó en la ceremonia de esponsales… ¡y la repudió pocos días más tarde! Calígula fue un exhibicionista sádico que se acostaba con actores, con grupos de prostitutas baratas, etcétera; en ocasiones prohibía a mujeres de la nobleza a las que había violado que se acostaran después con otro hombre, pues debían sentirse muy honradas.
Con tanta sangre corriendo, como el agua, bajo los puentes, la suerte de Calígula estaba echada: a sus 29 años y en el cuarto de su reinado, el 24 de enero del 41, fue apuñalado en el Monte Palatino por un grupo de conspiradores pretorianos y senadores al mando del prefecto Casio Querea… de quien Calígula se burlaba sin cesar llamándolo “afeminado” y “el peor recaudador de impuestos del imperio, un incompetente sin igual”. Aun caliente su cadáver, y para restaurar la República, los pretorianos ungieron emperador a Claudio, tío de Calígula… que inmediatamente mandó matar a los asesinos de su sobrino.
A diferencia de Nerón, que al morir con una espada clavada en su cuello dijo “¡Qué artista pierde el mundo!” al mismo estilo narcisista del tío, no hay constancia de que Caligula haya derramado unas últimas palabras. Pero lo había hecho, más audaz y megalómano, al presentarse ante el pueblo de Roma… ¡como un dios! Y como todo dios de ese cariz, con caprichos funambulescos: en su caso, la devoción por su caballo Incitatus, al que otorgó un cargo político en el Senado. En verdad, más de uno: cónsul y sacerdote.

¿Por qué Caligula fue el monstruo que fue? Según Suetonio, por la epilepsia que padeció en su juventud, “que lo impulsaba por las noches a hablar con la luna”. Delirios parecidos siguen sucediendo a la gente, solo que ahora hablan con “ángeles, dioses, extraterrestres, maestros ascendidos” etc… Juvenal, en cambio, sostiene que “alguien le hizo tomar una poción que lo volvió loco”. Plinio el Viejo recuerda que “Caligula no aprendió a nadar, pese a que era un arte obligatorio de la educación imperial, porque la luz reflejada en el agua podía provocarle un ataque mortal”.
Su precoz llegada al trono generó una fiesta brutal: durante los tres primeros meses de su reinado fueron sacrificados en su honor mas de ciento sesenta mil animales. Lo que empezó con sangre, terminó con sangre. Y siguió con palacios fastuosos, templos, teatros, anfiteatros, acueductos, enormes circos, el monumental obelisco, puentes, vías de agua que Calígula atravesó a lomo de Incitatus y portando la coraza de Alejandro Magno (la robó en el Museo de Alejandría), y se hizo construir uno de los dos mayores barcos del mundo antiguo. El suyo, un palacio flotante con pisos de mármol y un prodigioso sistema de cañerías para asegurarse agua fría y caliente en todo tiempo y latitud.
Recorrió muchos lugares vestido de dios y semidiós, haciéndose llamar Hércules, Mercurio, Venus, Apolo, Júpiter… incluso en el Senado. Fuentes contemporáneas (Filón de Alejandría y Séneca) fueron tajantes: “Calígula era un demente irascible, caprichoso, derrochador, enfermo sexual, se acostaba con las esposas de sus súbditos, mataba por pura diversión, sus gastos desmesurados causaban hambruna, y convirtió su palacio en un burdel”.
Estas tendencias corrían de familia: El emperador Tiberio, según cuentan algunas fuentes históricas, fue un pedófilo de lo mas imaginativo. En su retiro en la isla de Capri, al señor le gustaba nadar dentro de grutas con grupos de muchachos ataviados como pececillos, que le “mordisqueaban en sus partes” mientras nadaba. A lo largo de su mandato, Tiberio vio desaparecer con una serie de oportunas muertes a todos aquellos aspirantes a arrebatarle su mandato.
Este tipo de psicopatía generada por la combinación del ego del hombre, las prácticas paganas y sentirse “un dios” (como la nueva era, que es paganismo re-empacado, intenta hacernos creer que somos) y la influencia del enemigo, no nos sorprende, y menos cuando sabemos que personas en el poder, dirigentes, mandatarios actualmente viven a escondidas una vida similar a la de los Césares con todo tipo de abusos sexuales, gastos y lujos para aplacar sus ansias de placer y de poder.

Volviendo a Nerón, la familia imperial tuvo el temor de que cuando Caligula fue asesinado, habría un golpe contra toda la familia, y por tanto Nerón estuvo en riesgo, pero lo sobrevivió y se convirtió en emperador. Nadie hubiera pensado cuando nació que tenía oportunidad de ser el César, ya que pensaban que Caligula duraría más tiempo, y que tendría hijos varones para sucederlo, pero con la muerte temprana de Caligula, las cosas cambiaron y Nerón obtuvo la posibilidad de ser César.
Claudio César se casó con su cuarta esposa, Agripina, quien ya tenía a Nerón de un matrimonio anterior. Nerón era más grande de edad que el hijo de Claudio, y con la presión de Agripina, Nerón fue adoptado, lo cual lo puso en una mejor posición en comparación con el hijo biológico de Claudio, y quedó como el heredero al trono a la muerte de Claudio César.
A medida que pasó el tiempo, Claudio César se empezó a preocupar por el comportamiento de Nerón. Notaba que era un chico muy extraño, raro, inestable, y Claudio pese a haber favorecido a Nerón a un inicio, empezó a dar señales de preferir a su hijo más joven y de empezar a mover los hilos para que fuese el siguiente emperador. Eso no le gustó a Agripina, quien le sirvió una mezcla de ciertos hongos y mató a Claudio César muy al estilo de telenovela de horror. Eso llevó a Nerón al trono, a la muerte de su padre adoptivo.
Nerón fue el emperador más joven de Roma. En sus primeros años las cosas no estuvieron tan mal porque Nerón era un jovencito, y estaba siendo tutelado y guiado por varios consejeros como Seneca, el conocido filósofo que era muy prudente en sus consejos y quien tenía influencia en el senado, Burrus quien era el líder de los pretorianos y quien era muy competente políticamente, y entre ellos dos trajeron estabilidad, y también Agripina la madre de Nerón estuvo involucrada dirigiendo la cuestión política. Nerón por su parte, no estaba interesado en la política, como jovencito que era, tenía otros intereses, así que los primeros años fueron estables y en calma. Nerón a medida que crecía siguió dando señales de tener una mente inestable, y un desarreglo emocional que cada vez fue más evidente. Tácito narra que Nerón se salía a las calles por la noche con sus amigos y se iban a vandalizar, lanzando ladrillos a las ventanas, y cuando la policía los arrestaba, él se quitaba la ropa que lo encubría y se revelaba como el emperador. Naturalmente, no podían hacer nada en su contra… cualquier similitud con los hijitos adolescentes de los presidentes actuales, no es mera coincidencia… por lo visto no hay nada nuevo bajo el sol.
Estos deslices en la juventud de Nerón no afectaban al imperio de momento, pero revelaron la inestabilidad que tenía y le crearon una mala reputación. Agripina misma se empezó a dar cuenta de que Nerón tenía problemas de carácter y habilidad de gobernar, y ella misma empezó a alejarse de Nerón y a

