¿Empezaste a darte cuenta de los engaños de la nueva era y no sabes por dónde salir? Muchas personas, al abrir los ojos, sienten que cargan un yugo que no saben cómo soltar: intervenciones psíquicas, ataques astrales, iniciaciones recibidas en el ocultismo, o lazos y enganches. Si te identificas con esto, esta guía es para ti. Aquí encontrarás un formato sencillo y paso a paso para iniciar, a través de Jesucristo nuestro Redentor, un proceso que te lleve a conocer al Padre, su Palabra y su Voluntad, y a reclamar la libertad que Él ya consiguió para ti. Te compartimos cómo salir de la nueva era: 4 Pasos para llegar a Cristo.
Este no es un ritual ni depende de ningún “sanador”. Al nacer de nuevo nos convertimos en hijos de Dios, y esa filiación nos protege contra todos los ataques y dardos del enemigo, incluida la actividad psíquica y la interferencia interdimensional.
“Les he dado la autoridad de pisar serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo. Nada os dañará.” — Lucas 10:19

¿Qué hacer después de salir de la nueva era?
Antes de dar los pasos conviene entender qué buscamos. La sanación espiritual de la que habla la Biblia no es una técnica de energía ni una “elevación de vibración”: es la restauración de la relación rota entre el ser humano y Dios. La nueva era promete reconectar contigo mismo, con tu “yo superior” o con el universo; la reconexión verdadera es con el Dios Verdadero, y solo ocurre por medio de Jesucristo.
Esta es la diferencia de fondo: la nueva era enseña que la respuesta está dentro de ti, que tú mismo eres tu propio dios y tu propio salvador. El evangelio enseña lo contrario: no podemos reconstruirnos solos, necesitamos a Alguien fuera de nosotros —Jesucristo— por medio de su vida, su muerte y su resurrección. Por eso ninguna técnica canalizada puede darte lo que solo la cruz consiguió. Desprogramarte de esos engaños y reclamar tu libertad en Cristo es, precisamente, en qué consiste este proceso.

Paso 1: Oración
Primero, haz un análisis personal honesto: las cosas que hiciste, las heridas que te llevaron a tropezar, y los puntos donde el ego, los asuntos no resueltos y las influencias negativas abrieron puertas. Permite que se te vaya mostrando lo que hay que entender y sanar; de este proceso salen conclusiones importantes y quedan las lecciones. Es normal que el Espíritu Santo vaya revelando poco a poco cosas que debes reconocer y por las que debes pedir perdón.
Sé sincero. Pide perdón por aquello que te lastimó a ti y a los demás. Abre el corazón, llora si te nace, y ponlo en oración ante la presencia del Dios Verdadero: es profundamente liberador. Muchos testimonios coinciden en lo mismo: ponerse de rodillas y decirle a Dios en voz alta todo aquello en lo que nos equivocamos, y pedirle perdón, trae un alivio inmediato y la certeza de sentirlo con amor y comprensión, como un padre mira a su hijo pequeño que ha entendido el porqué de las cosas.
Segundo, en oración, pide ser perdonado y recibido como Hijo de Dios a través del sacrificio de Cristo en la cruz.
Puedes leer la siguiente oración:
“Padre del cielo, reconozco que cometí muchos errores y que abrí puertas que debería haber dejado cerradas, por ignorancia, por ego o por engaño. Sé que Tú siempre tratas de protegerme y que muchas de mis acciones no solo me lastimaron a mí, sino a las personas a mi alrededor. Te pido perdón hoy que deseo empezar de cero, y en el nombre de Jesucristo, te pido sea rota y cortada toda ramificación de la obscuridad en mi vida, y toda influencia de espíritus del mal. Te pido, amado Padre Celestial, en nombre de Jesucristo, que sean cortados todos los lazos de nueva era, ocultismo y cualquier engaño; así como renuncio a los poderes ocultos o psíquicos. Esto lo pido en el nombre que está por encima de todo otro nombre, Jesucristo. Así sea.”
Paso 2: Limpieza
Remueve altares, figuritas de ángeles, vírgenes o santos, libros de esoterismo y nueva era, tarots, cuadernos de cursos, etc. Haz también una “limpieza” de lugares, personas y grupos en línea de la nueva era o de ocultismo. Ten mucho cuidado con las amistades en redes sociales que con facilidad intentan jalarte de vuelta al engaño: muchas personas cumplen esa encomienda incluso sin ser conscientes de ello.
Aunque parezca obvio, hay que abandonar las prácticas basadas en materiales canalizados o nuevaeristas: reiki, la reconexión, “un curso de milagros”, técnicas de energía, thetahealing, regresiones, códigos sagrados, etc.; así como técnicas orientales como el yoga, las meditaciones, el uso de símbolos, la apertura de portales, seguir gurús o “abrir el tercer ojo”, apertura de chakras, meditaciones para conectar con el “alma gemela” o con tu “ángel”, mantras y oraciones repetitivas.
No consultes más tarotistas, chamanes, psíquicos, gurús ni hipnoterapeutas.

Paso 3: Sanación psicológica y emocional
Si viviste situaciones traumáticas, saliste de un culto destructivo, o sientes depresión o amargura, debes saber que al inicio es normal sentirte así. El proceso se parece a un tratamiento médico: igual que un virus reacciona con fuerza ante el antiviral en los primeros momentos y luego pierde poder, las influencias van cediendo con la constancia en la oración, la lectura de la Biblia y el arrepentimiento sincero. No esperes que todo se resuelva de un día para otro: es un proceso, y varía en cada persona.
Si tu caso involucra abuso sexual o ritual, o cualquier otra cosa que te pueda estar lastimando profundamente, evalúa si necesitas ayuda terapéutica profesional, siempre que no te lleve de regreso a la nueva era. Pide al Espíritu Santo que te acompañe: que te muestre lo que debes sanar y que remueva de ti todo lo que te lastima.
Este paso incluye tres frentes:
a) Sanar heridas emocionales y aprender a perdonar
Ora para sanar traumas de la niñez, problemas con la familia o la pareja, y aléjate de relaciones tóxicas y de personas que no te valoran en amor verdadero. Perdona. Aprende a soltar resentimientos, porque por cualquier resquicio puede volver el ataque. Evita el tabaco, las drogas, el alcohol. Aprender a valorarte como Dios te valora es vital: mientras no te valores, no sueltes codependencias ni resentimientos hacia familiares, exparejas o amigos, y no te aferres a la Palabra de Dios y a la oración, podrías ser más propenso a caer.
b) Identificar cómo y por qué diste permiso
Muchos caímos por engaño, pero antes hubo algo —algo que hicimos o dejamos de hacer— que lo invitó. Tendrás que asumir responsabilidad y analizar tu corazón para encontrar dónde abriste la puerta a través del pecado. No puedes quedarte en el papel de víctima. Pide al Espíritu Santo que te muestre qué te hizo vulnerable. Pregúntate con honestidad:
- ¿Hiciste algún ritual que creíste inocente para conseguir un trabajo, atraer a alguien o provocar un cambio?
- ¿Hiciste algo que se considere brujería, aún con lo que piensas que era para “bien”?
- ¿Pediste lecturas psíquicas o practicaste algún tipo de adivinación?
- ¿Recibiste terapias como reiki, reconexión, lecturas psíquicas, limpias?
- ¿Buscaste medios de “conexión con Dios” que no investigaste bien?
- ¿Aceptaste una pareja abusiva por soledad o falta de amor propio?
- ¿Hiciste oraciones o meditaciones donde aceptabas a otros dioses, ángeles o “extraterrestres” y les pediste cosas?
- ¿Usaste símbolos canalizados cuyo origen desconoces?
- ¿Sufriste abuso que te creó una mentalidad de víctima?
c) No descartes un chequeo físico
Muchas personas creen que sus malestares son solo espirituales. Descarta primero cualquier causa física que un médico pueda tratar. Descansa lo suficiente, toma agua, come sano, cuida tu salud: somos cuerpo, mente y espíritu, y debemos cuidar de los tres.
Paso 4: Oración diaria y lectura de la Biblia
Mantén comunicación con el Padre, con Jesucristo y con el Espíritu Santo todos los días. Para saber quién es realmente Dios y cómo piensa, lee el manual que nos dejó: la Biblia. Habla con Dios como hablarías con tu Padre: pon en sus manos tus inquietudes cuando manejas, cuando sales, cuando empiezas tu día de trabajo. Como si fuera tu familia. Si no entiendes algo en la Biblia, pídele al Espíritu Santo que te lo explique.
Con el tiempo, las memorias sanarán y no provocarán más dolor ni miedo. Las conexiones que deban irse, se irán; las que deban quedarse o llegar, lo harán. Y quedará la experiencia para compartir con otros.

Preguntas frecuentes sobre la sanación y reconexión espiritual
¿Cuánto tarda el proceso de sanación espiritual?
No hay un plazo fijo: varía en cada persona según su historia. Al inicio suele haber resistencia, pero con constancia en la oración, la lectura de la Biblia y el arrepentimiento sincero, las influencias negativas ceden cada día más.
¿Necesito un sacerdote, exorcista, pastor o un “sanador” para liberarme?
No necesitas a nadie más que a Dios, porque tú naces de nuevo a través de Jesucristo. Una comunidad cristiana sana puede acompañarte, pero la autoridad y el poder vienen de Cristo.
¿Puedo seguir haciendo yoga o meditación solo por relajación?
Estas prácticas, aunque se presenten como ejercicio o relajación, tienen raíces espirituales que abren puertas. Por eso este proceso recomienda dejarlas y sustituirlas por la oración y la lectura de la Palabra. Si necesitas ejercicio de estiramiento, seguro puedes encontrar opciones que no sean yoga y que se centren solo en la gimnasia. Si necesitas relajarte, puedes poner música instrumental.
¿Y si vuelvo a sentir ataques después de empezar?
Es común. Refúgiate en la oración, en la Biblia y en el nombre de Jesucristo, y persevera.
La libertad que llega en Cristo
Al final llegará la paz de saber que has sido adoptado como hijo de Dios.
Y llegará la libertad.
Si esta guía te ayudó, compártela: puede ser justo lo que alguien necesita para empezar a ser libre.








Hola, soy practicante de artes marciales desde hace años. Veo que aquí se menciona un poco sobre eso. ¿Qué puedo hacer al respecto? ¿Lo puedo ir dejando poco a poco?
Hola Carmen,
Te hemos respondido en esta entrada de blog: https://caminoalregreso.org/2019/09/01/artes-marciales/
Esperamos te sea de utilidad 🙂