Lo que debes saber

La inquisición: los archivos secretos

Uno de los argumentos que en ocasiones los detractores de este blog pretenden usar tiene que ver con la inquisición y sus torturas, las cuales se realizaron en el nombre de Cristo durante la edad media. Recientemente nos recomendaron una serie de 4 documentales llamada: “los archivos secretos de la inquisición”. Esta serie de documentales recupera los testimonios de estos archivos secretos a través de la dramatización histórica en cuatro momentos clave de la santa inquisición: la cruzada contra los albigenses, la expulsión de los judíos de España durante el reinado de los reyes católicos, la reacción a la reforma luterana y el robo por Napoleón de los archivos de vaticano.  Pueden encontrar esta serie actualmente en amazon prime video, la cual les recomendamos mucho.

Quisiéramos hacer algunas precisiones, en base a que existen nuevaeristas que creen que nos contraatacan a nosotros pensando que somos católicos o que tenemos que dar explicaciones por lo que la iglesia católica hizo con la inquisición. Para empezar, esta comunidad NO ES CATÓLICA, como pueden leer en todas las entradas bajo “catolicismo expuesto“.  De nuevo, hay personas que confunden el creer y estudiar la Biblia, y creer en Jesucristo, con ser católicos.

Muchos neopaganos y nuevaeristas tienen la idea de que la mayoría de la gente que murió por la inquisición fueron precisamente paganos, y no entienden que la inquisición se convirtió en un arma de poder político del papado Romano, que castigó por igual a cualquiera que no se sometiera a la autoridad del papa, o a cualquiera que quisiera estudiar las Escrituras por su cuenta y en su idioma, como sucedió con el protestantismo.

Consideramos importante que estas personas que pretenden aplicar lo sucedido con la inquisición al verdadero cristianismo, vean en especial el documental sobre la reacción a la reforma luterana, y así podrán entender que si actualmente estuviéramos en los tiempos de la inquisición, es muy probable que este blog sería catalogado como hereje y todos los que conformamos esta comunidad seríamos sentenciados por la inquisición de la misma forma que lo hicieron con todo el que cuestionara la autoridad papal y su sistema de poder.

Durante el documental se presenta un sacerdote que en cierta forma quiere suavizar los tormentos que la inquisición realizó diciendo que, en esos tiempos, así eran las leyes y que se sentenciaba a muerte o se torturaba a cualquier persona que rompía la ley, incluso fuera del catolicismo. Aunque estamos de acuerdo con que efectivamente, la humanidad era ciertamente más violenta en tiempos pasados (aunque ahora nos estamos pasando al otro lado, donde ya no se quiere tener consecuencias de ningún tipo, ni disciplina…) no justificamos la tortura ni el quemar viva a una persona usando el nombre de Cristo para ello.

Tampoco podemos justificar a nadie que haya aplicado similares técnicas en nombre de Cristo, como por ejemplo Juan Calvino, además que hemos constantemente repetido que no avalamos el calvinismo, tanto por las acciones de su fundador, como por lo que enseña el calvinismo.

La interpretación de Calvino de la Biblia justificó el asesinato de sus oponentes teológicos. Él mismo no cortó ninguna cabeza ni encendió ningún fuego que quemara vivos a los herejes, pero la predicación de Calvino del Antiguo y Nuevo Testamento reclamó esos castigos capitales alineados con los intereses de Dios.

Calvino no creía que todas las leyes del Antiguo Pacto hubieran sido dejadas de lado por el Nuevo Pacto que Jesús inauguró. No entendió lo que claramente se enseña en Hebreos: “Dios ha hecho obsoleto el primer pacto” (Hebreos 8:13). Él negó la conclusión de Pablo: “la ley se convirtió en un tutor para guiarnos a Cristo y ahora que la fe ha venido, ya no estamos bajo un tutor” (Gálatas 3: 24-25; Romanos 10: 4). Calvino descartó estos datos del Nuevo Testamento y decidió que las leyes morales en las leyes del Antiguo Pacto de la Torah todavía se aplicaban. 

La enseñanza de Jesús de “amar a nuestros enemigos” no impidió que Calvino aprobara y promoviera la muerte de sus enemigos teológicos. Las instrucciones de Pablo para tratar con personas que teológicamente no están de acuerdo con nosotros fueron igualmente ignoradas: “Un siervo del Señor no debe pelear, sino que debe ser amable con todos, ser capaz de enseñar y ser paciente con las personas difíciles. Instruya suavemente a los que se oponen a la verdad. Quizás Dios cambiará los corazones de esas personas, y aprenderán la verdad” (2 Timoteo 2: 24-25). Calvino alabó a Dios por orquestar la tortura de los herejes.

Estoy convencido de que no es sin la voluntad especial de Dios que, aparte de cualquier veredicto de los jueces, los delincuentes hayan sufrido tormentos prolongados a manos del verdugo. 

Juan Calvino

Calvino creía que Dios se aseguraba de que los criminales no murieran rápidamente cuando los torturaban. Ya que los calvinistas creen que absolutamente todo lo que pasa ha sido orquestado por Dios, y que hay gente que Dios creó como “vaso de ira” para su destrucción, no nos sorprende su falta de empatía.

Habría que preguntar a los proponentes de las raíces hebreas, si ellos creen entonces que todavía se aplican todas las penas capitales que se aplicaban en el Antiguo Testamento, porque si dicen que tenemos que seguirlo todo tal cual, entonces ¿dónde están los sacrificios de animales y las penas capitales? esta es otra de las consecuencias de no entender que el nuevo pacto anuló al antiguo pacto.

Miguel Servet, español, médico, científico y estudioso de la Biblia, fue una de las víctimas de Calvino. Su gran herejía fue devolverle una copia a Calvino de sus institutos con comentarios críticos al margen. La próxima vez que Servet asistió al servicio de predicación dominical de Calvino, Calvino lo hizo arrestar y acusar de herejía. Los magistrados de la ciudad lo condenaron a muerte. Calvino suplicó que Servet fuera decapitado en lugar del método más brutal de quemarlo en la hoguera, pero fue en vano. 

El 27 de octubre de 1553, se usó leña verde para el fuego, por lo que Servet lentamente fue quemado vivo desde los pies hacia arriba. Durante 30 minutos gritó pidiendo clemencia y rezó a Jesús mientras el fuego subía por su cuerpo para quemar el libro de teología atado a su pecho como símbolo de su herejía.

¿Cómo podría ser tolerada tal tortura? En noviembre de 1552, el Consejo de Ginebra declaró que los Institutos de Religión Cristiana de Calvino eran una “doctrina sagrada contra la cual nadie podía hablar”. No estar de acuerdo con la visión de Dios de Calvino era una violación que justificaba la pena de muerte. Por eso siempre hemos sostenido que una mala interpretación de la Biblia puede llegar incluso a matar a las personas, y es por eso la enorme responsabilidad de saber estudiarlas por uno mismo y de no adherirse a ningún tipo de teología que tome su nombre de las convicciones de un humano.

Volviendo al tema de la inquisición católica, queda también muy claro que era el enemigo quien movía sus hilos para no permitir que la gente entendiera la Biblia en su propio idioma, y que intentó sofocar cualquier movimiento que cuestionara al catolicismo, el cual fue una fusión del paganismo romano con el cristianismo verdadero, lo cual le acomodaba muy bien al enemigo para seguir confundiendo y engañando.  A él le sirve que seamos idólatras, ya sea a santos, vírgenes, imágenes, y sacerdotes o incluso al papa, mientras no lleguemos a tener una relación viva y personal con el Creador, a través de su hijo Jesucristo.

Mientras que nuestra comunidad sí que es muy directa y no le damos la vuelta al debate y a la discusión, jamás pensaríamos en torturar, encerrar o matar a otra persona. Esa no es la forma de ganar un alma para Cristo.  Estamos en un momento en que la lucha se lleva a cabo más en el campo de las ideas que en el de la fuerza física. Las almas deben ser ganadas mediante exposición de ideas, mediante estudio y comprensión de las Escrituras, mediante el cuestionamiento y aportación de información, y siempre desde el amor y el respeto por cada alma creada por Dios… ya que finalmente, nosotros somos conductos para advertir, para informar, pero quien realiza el juicio final es nuestro Creador, no nosotros.   Tenemos la obligación de advertir, de compartir nuestros testimonios, de reprender y exhortar incluso de manera muy directa y sin rodeos, pero eso no nos permite matar, abusar o infringir dolor, ya que eso no genera una conversión verdadera y desde el corazón.

Esperamos que aquellos que aún no entienden históricamente el tema de la inquisición, les quede más claro luego de ver este documental, y entender que este tipo de sistemas autoritarios vienen más de un afán de control político sobre la ciudadanía, que de un esfuerzo por ganar almas para Cristo.

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