Testimonios

El engaño de la nueva era: testimonio

Les compartimos este honesto testimonio sobre el engaño de la nueva era, y agradecemos a la persona que nos lo mandó por compartirnos sus experiencias 🙂

Crecí en una familia atea. Cuando era pequeña creía que ir a la iglesia y rezar eran cosas de abuela. Las clases de religión en el colegio no se podían tomar en serio, y la primera vez que me arrodillé para rezar un padre nuestro me sentí ridícula, no creía en Dios. En más de una ocasión me enfadé con Él, porque si era cierto eso de que existía, cómo podía permitir que ciertas cosas pasaran en mi vida. Satanás tenía el camino despejado para atacarme cuando quisiera, porque le di la espalda a ese supuesto Dios que nos habría creado.

De niña veía el número 22:22 (llama gemela) y escribí un cuento titulado el libro de los secretos, en el que un mago guarda todo el conocimiento del universo en un libro (registros akáshicos). En mi paso por la nueva era, me alegraba echar la vista atrás y darme cuenta de estas señales. Sufrí acoso escolar y no supe que desarrollé fobia social hasta que no fui al psicólogo años más tarde. No quise darle importancia, continué con mi vida tratando de que no me afectara, aunque ya no confiara en nadie. Cuando tenía veinte años, falleció mi gata enferma de leucemia. Estaba muy apegada a ella y me dolió mucho su muerte. Tres días antes de morir, sus ojos quedaron huecos, vacíos, su alma ya no estaba allí, solo quedaba su cuerpo. No tardé en soñar con ella y a pesar de que la veía en un cuerpo de chica, yo sabía que era ella, que se comunicaba conmigo para hacerme saber que en el más allá se estaba recuperando. Busqué información en internet y me topé con los libros de Michael Newton y Brian Weiss, que confirmaron mi teoría.

Uno de los principales programadores de la doctrina de la reencarnación es Brian Weiss y sus libros.

Estos no fueron los primeros libros nuevaeristas que leí, el primero fue el Secreto (me lo recomendó el veterinario), lo puse en práctica y no logré nada significativo. Esto sucedió en 2011. Meses más tarde mi tío me dejó un libro de Osho, el único que leí de este autor y no me gustó nada, me pareció muy sectario y lavado de cerebro… por lo que mi interés en estos temas acabó ahí. Me apunté a un curso para ser monitor de ocio y tiempo libre, quería vencer mi timidez e introversión (creía que eso era lo que me pasaba), pero no me ayudó en nada.

Para lo único que me sirvió fue para conocer a la primera persona que los ángeles caídos querían que conociera, para que les abriera definitivamente la puerta. Conocí a una chica que me habló de la wicca, de vidas pasadas y los ángeles, además me recomendó que fuera al psicólogo puesto que ella iba. Esa idea rondaba ya por mi cabeza porque no lograba superar mi acoso escolar. A mí me encantaba hablar con ella (los “ángeles” dejaron caer una pluma delante nuestra y eso me fascinó) y lamenté que perdiéramos el contacto después de que nos apuntáramos a un curso de defensa personal, pues pensé que si aprendía a defenderme físicamente, lograría defenderme de los ataques verbales. Ella lo dejó, mientras yo estuve año y medio. Me creí el cuento de que cada persona que llega a tu vida (por esto de que te van llegando los libros, cursos o las personas que necesitas) tiene una misión contigo y una vez cumplida, se va.

En 2013, conocí un foro en el que hablaban de conspiraciones y espiritualidad, y gracias a él se produjo mi “despertar espiritual”. Descubrí las mentiras del gobierno, los atentados de falsa bandera, aprendí que la muerte no existe (confirmando lo que ya sabía por mi gata), que las enfermedades son producto de nuestras emociones, experiencias con meditación o viajes astrales. Conocí un curso de milagros, kin maya, bioneuroemoción, que el Universo se prepara para dar un salto cuántico y por eso más almas están despertando… Empecé a ver a Echkart Tolle, Sergi Torres, Enric Corbera, canales en youtube como La Caja de Pandora, Mindalia… no me alcanzaba el tiempo para leerlo todo y ver los vídeos que quería. Saltaba de un tema a otro, todo me interesaba. Empecé a meditar y visualizar. Me preguntaba cómo era posible que esto no se conociera, deseaba compartirlo con todo el mundo. Me convencí de que en poco tiempo, mi vida habría cambiado para bien (nada más lejos de la realidad), en cuanto integrara bien esos conocimientos y los pusiera en práctica. No me di cuenta, pero ahora sé que fui muy arrogante y prepotente, creía que mi camino era el correcto mientras los demás desperdiciaban su vida por no despertar. Yo era un alma vieja, sabía cosas que ellos no, y que si supieran entenderían lo que pasaba en sus vidas. Porque en la mía todo cobraba sentido, desde las señales que tenía de pequeña, hasta lo que me había pasado para acabar despertando.

Buscaba el significado de las enfermedades para saber qué conflicto emocional vivían los demás y necesitaban sanar, o averiguaba de quién era doble cada uno en la familia (yo de un montón por supuesto, que fui elegida de manera inconsciente por mi clan para sanar el árbol familiar y el origen de mis miedos se debía, entre otras cosas, a que nací tras un aborto, mi programa inconsciente era que si el que vino antes que yo no pudo, cómo iba a poder vivir yo…) Dejé de tomar en serio la muerte porque ya nos veríamos en otra vida.

Fui al psicólogo y tampoco me ayudó a superar mis traumas, solo me etiquetó con fobia social y me obsesioné con eso durante un tiempo. Yo solo era fóbica social y no podía ser nada más, era yo y mis circunstancias. A la psicóloga, practicante de tai-chi y que hablaba mucho de su maestro, le dije que me sentía “muerta en vida” (a los muertos ya los traía yo encima, a los ángeles caídos). Así que mientras asistía a las sesiones, busqué por mi cuenta qué cosas podía hacer para mejorar, entonces me interesé por la PNL, la inteligencia emocional… e iba probando diferentes técnicas tratando de superar mi ansiedad social. Las clases de defensa personal me gustaban, pero seguía pasándolo mal. Y es que donde fuera, siempre había alguien que me recordaba a mis acosadores y revivía el temor de ser acosada de nuevo. Quise dejar las clases porque me agobié y le conté al maestro lo que me pasaba, y es que me bloqueaba y paralizaba ante el contacto físico. Me sugirió que hablara con su mujer, interesada en el crecimiento personal y la espiritualidad mucho más que yo y con años de recorrido en este camino. Para preservar su intimidad la llamaré Inocente, porque al igual que yo, me lo creí todo sin cuestionarme nada. Mi amiga me abrió las puertas a muchísimo más material nuevaerista, me dejó libros, me habló de centros donde se impartían charlas y talleres, me recomendó que escuchara un programa de radio con médiums que trataban todos estos temas… Su amistad parecía sincera, se preocupaba por mí y yo me sentí muy agradecida por encontrarla. Por fin alguien me aceptaba sin juzgarme y me ayudaba. Aunque no quería confiar al 100% por mis miedos y resistencias, confiaba en ella.

Mi psicóloga me apuntó a un taller de habilidades sociales. En el grupo conocí a un chico de mi edad. La primera vez que lo vi me puse muy nerviosa, yo no sé qué tenía pero no quería estar cerca de él, es más, prefería no verlo para poder estar más tranquila (como comprobé en la segunda sesión). Un día llegó tarde y se sentó a mi lado, en la única silla libre que quedaba. Me asusté porque no me gustaba y lo había pillado mirándome varias veces. Pero nunca imaginé lo que sucedió a continuación, y es que en el momento que tomó asiento experimenté una explosión de amor, paz, presencia, tranquilidad, consciencia…. que jamás había sentido en mi vida (ni he vuelto a sentir). Yo, una completa inexperta en cuestiones de amor y chicos, disfruté de esas nuevas y desconocidas sensaciones para mí. A su lado desaparecieron por arte de magia mis síntomas físicos y manifestaciones de la fobia social. Ante este prometedor panorama empecé a interesarme por él, quería conocerlo y que al menos fuéramos amigos, porque si causaba ese efecto en mí, tendría que ser bueno tenerlo en mi vida. Sentí que nos habíamos unido de alguna forma, como si nuestras almas se hubieran fusionado o nos conociéramos de vidas pasadas, y quería saber qué se escondía detrás de nuestro encuentro.

Un día, casi acabando la sesión anunció que se iba, se levantó de mi lado y yo escuché una voz que clamaba muy fuerte dentro de mí y decía “¡no te vayas!” y se volvió a sentar. Yo interpreté que era mi alma pidiéndole que se quedara conmigo… Aunque quisiera acercarme, me bloqueaba y no podía articular palabra delante de él. Casualmente, en el programa de radio una médium habló de las almas gemelas, que entre ellas existe la telepatía, que al juntarse sus auras forman un corazón… y mi amiga Inocente me prestó el libro de su maestra, que yo sabía que traía un mensaje para mí escondido entre sus páginas, y era como que el amor te encuentra aunque no lo busques, y le das la oportunidad a tu alma de amar y ser amar… así que eso era lo que necesitaba para entender lo que me pasaba con este chico. Las piezas del puzle seguían encajando, desde el número 22 a que necesitara ser acosada en el colegio, para ir al psicólogo y conocernos, porque era mi alma gemela y en algún sitio tendríamos que conocernos, y necesitábamos separarnos para sanar nuestras vidas y prepararnos para nuestro reencuentro. Mi relación con los hombres era otra de las cosas que tenía que sanar, porque no sabía el motivo por el cual no había podido tener pareja hasta la fecha (y agradezco enormemente a Dios que me haya guardado todo este tiempo), y creía que tenía que ver con mis vidas pasadas, los hombres me habrían herido y en esta vida los rechazaba.

Empecé a escribir una novela de ficción y esto me vino muy bien para agregar a la trama una historia de amor al más puro estilo llamas gemelas, con vidas pasadas de por medio, mensajes del universo, telepatía, comunicación con seres fallecidos… con la intención de sugestionar al lector a que creyera e investigara por su cuenta estos temas.

Durante años esperé que se produjera el ansiado reencuentro con mi llama gemela y nunca sucedió, por más que mis “guías” me dijeran que se daría o incluso él mismo, si se me presentaba en una meditación. Yo sabía que algo no estaba bien, que no era normal mi obsesión con este chico, no podía olvidarme de él aunque quisiera, no era sano vivir con esa dependencia. A mediados del 2016 me inicié en los registros akáshicos, motivada por querer saber más, quería conocer el origen de mis miedos para sanarlos, misión de vida, preguntar por mi novela y qué me pasaba con los hombres. En la iniciación me puse muy nerviosa mientras esperaba con los ojos cerrados a que fuera mi turno, me palpitaba el corazón porque no sabía qué te hacen exactamente, y cuando la maestra me puso las manos en el chakra de la coronilla, sentí un torrente de energía descendiendo por mi cabeza, empecé a marearme y creía que no lo iba a soportar. En las prácticas me dijeron que vieron un hombre que me observaba en la distancia y que guardaba un secreto, un hombre que me estrangulaba y hasta el título canalizado para mi novela. Entre mis compañeros conocí a la que sería mi maestra de reiki. A los pocos días de iniciarme, ya veía imágenes de mis “vidas pasadas” y hablaba con mis “guías”, como escribía nuestras conversaciones porque después no recordaba lo que me decían, acabé practicando la canalización escrita.

Los nuevaeristas representan la canalización o los mensajes así, como si vinieran de “ángeles de luz” o de “guías positivos” sin embargo, aunque sí son ángeles los que escuchan. son los que están caídos y en contra de nuestro Creador y propagan falsas enseñanzas y mentiras.

En la primera lectura que le hice a mi hermana le extrañó que mi voz sonara distinta, cuando respondía o leía lo que había canalizado, pero yo qué iba a saber de lo que realmente sucedía al canalizar… me aclaré la garganta, pensando que tenía carraspera o algo así. Ahora leo lo que canalicé y se me revuelve el estómago, porque se ve clarísimo el engaño de estos seres y como te comen la cabeza, para que creas y hagas lo que ellos te dicen. Siempre me repetían lo mismo, que confiara. Mi vida se llenó de sincronías, de números repetidos por doquier, mensajes en canciones, cosquilleos, intuiciones… lo que hiciera falta para programarme aún más de lo que ya estaba. Mi tiempo pasaba entre consumir todo el material nuevaerista que pudiera, escribir mi novela, tratar de sanar mi pasado y encontrar mi misión de vida o lo que yo había venido a hacer. Porque la situación familiar así lo requería y porque yo lo decidí, pasé a ocupar el rol de madre y ama de casa de mis padres, aunque ocuparme de las tareas del hogar me hiciera infeliz. Seguía padeciendo por mi fobia social y no me atrevía a salir de casa, (dejé mi último trabajo porque la ansiedad era superior a mí, me mareaba porque no respiraba con normalidad, a pesar de que invocaba al arcángel Rafael y Miguel y visualizaba cada día de trabajo con el consecuente gasto energético), pero me quejaba por ocupar un lugar que no me correspondía porque los demás no hacían lo que tenían qué hacer, y yo no había nacido para fregar platos, tendría que servir para algo más.

En 2017 sospeché de los registros, me dio miedo porque no sabía con quién me había estado conectado yo. En las prácticas del segundo nivel pregunté por mi llama gemela, y me dijeron que a él lo veían bien, haciendo su vida, que era yo la que guardaba esos sentimientos hacia él, y que lo soltara… nada de reencuentros, ni que él también sufría por la separación, o como me decían mis “guías”, que esperase y confiara. Entonces me volqué en los “ángeles” que me parecían más amorosos que los guías, de ahí que los invocara para todo. Al año siguiente conocí a una angeóloga y le pedí varias lecturas. Me creí todo lo que me dijeron los ángeles caídos en esos mensajes tan bonitos, tan bien presentados… decían que era una maga, que podía transformar mi situación, que el mundo estaba esperando que compartiera mi luz, que era una líder que podía conseguir lo que me propusiera, pero mi pasado no me dejaba avanzar. Aseguraban que mi novela sería un éxito en ventas, que cambiaría mi vida y llegaría todo lo que llevaba años esperando y no llegaba porque yo sola lo bloqueaba. Tan solo tenía que pedirles ayuda y entregarles mis miedos, que estaban conmigo aunque me sintiera tan, pero tan sola, agobiada y triste. Sentía vacíos existenciales.

Yo ya no sabía qué hacer, por más que me esforzara y probara con un curso de milagros, con afirmaciones positivas, con visualización, consultando a las runas, nada me funcionaba y estaba desesperada. Cada vez me sentía peor, ni sanaba mi pasado ni avanzaba en mi vida. Mi lista de sanación era ya larguísima, entre mi infancia, el acoso, mis vidas pasadas, los hombres, el clan familiar, perdonarme a mí misma… trataba de trabajar cosa por cosa pero me era imposible. Tampoco terminaba mi novela y me frustraba, porque aunque no quería ser famosa ni tener éxito, quería que mi situación cambiara y dejar de fregar platos, yo quería hacer algo diferente. Tampoco sabía a qué dedicarme, si hacer lecturas de registros, solo a escribir, esperar a que mejorara la situación en casa para buscar trabajo en el mundo… El arcángel Gabriel me dijo que ellos (los ángeles caídos) se comunicaban conmigo a través de los sueños, aunque no los entendiera. Mis sueños eran rarísimos y llevaba tiempo escribiéndolos. Yo creía que soñaba con tramas o ideas para futuras novelas. Estaba tan ciega que no podía ver que soñar con OVNIS, extraterrestres queriendo experimentar con mis gatos, que me perseguían y que unos “humanos” me podían ayudar y se les desdibujaba la cara y los ojos se les ponían vuelta arriba, con mazmorras dentro de un castillo y gente tirada por los suelos, habitaciones de otro siglo, iglesias solitarias con los bancos tapados que me daban mucho miedo… no contenían ningún mensaje y no eran sueños agradables.

Soñé que un demonio venía a por mí y me desperté porque me puse a rezar un padre nuestro sin ser creyente, soñé con niñas siniestras, con una mujer que trataba de abrazarme para bailar “el baile de la muerte”. Cuantas veces habré soñado que me quedaba embarazada, daba a luz o tenía hijos. Una noche soñé con un médico feo, gordo y calvo, que me sacaba sangre para estudiarme, pero no llegué a ver el informe de su estudio. Me lo dio en una caja con otras cosas que me ayudarían con mis “poderes”. Me ofrecía tres futuros probables, en uno de ellos moriría y en otro podría tener un hijo con él. Soñé muchas más cosas y las que no apunté, despertaba tan cansada que no tenía ánimo de recordarlos. Y eso que antes de dormir le pedía al arcángel Jofiel que embelleciera mis sueños, a Miguel que me protegiera y a Rafael para que me sanara mientras descansaba… esos sueños robaban toda mi energía, despertaba sin fuerza, con mi cuerpo dolorido, como si me hubieran dado una paliza. Trataba de paliar mi cansancio consumiendo azúcar, la podía sentir corriendo por mis venas, y me preocupaba seriamente por mi salud, porque sabía que me había pasado con mis atracones. No podía dominar mis impulsos, mi adicción era muy fuerte. Los demonios me programaban en sueños, estoy segura de que me influenciaban para que consumiera azúcar porque de esa forma me atontaban y me forzaban hasta el cansancio extremo, para que pudieran controlarme mejor. No podía parar de hacer cosas en casa, no podía relajarme ni aunque quisiera.

Me sentía tan desesperada y frustrada que pensé en el suicidio, creí que podría ser más útil al otro lado que aquí, en vista de la vida que me esperaba, por más que quisiera confiar y por más ángeles que invocara, todo parecía ir peor. Encontré algo de alivio cuando me inicié en reiki (motivada por los “ángeles”), sentí que era lo mío, que había nacido para sanar, porque seguro que en una vida pasada ya fui sanadora. Me obsesioné con ponerle las manos encima a todo el que pudiera, pero gracias a Dios que lo impidió, ya estaba obrando en mi vida. No pude ir ni una vez a las prácticas de reiki, y tampoco pude ir a más talleres. Seguía hablando con mi amiga Inocente, pero no coincidíamos para vernos… a pesar de tener todo en contra y no saber el porqué, si yo quería dedicarme a reiki (quería hacer reiki angélico) y seguir formándome, seguí leyendo más libros, viendo vídeos, probé con flores de Bach, me daba reiki aunque a veces me sentara mal… y es que me daban palpitaciones (el chakra corazón, que tendría que trabajarlo y sanarlo, otra cosa para la lista…), en pleno autotratamiento quería parar porque no lo soportaba y creía que era mi ego protestando a muerte por estar sometiéndolo a semejante tortura. Estaba muy perdida, a lo último me sentía de otro planeta.

Me sentía atrapada dentro de mí misma, es una sensación horrible, como si mi verdadera persona se reemplazara por otra, porque al salir de la nueva era me di cuenta de que no era yo, yo no habría canalizado, no me habría prestado para que los demonios me usaran, no habría jugado con la energía… mi último recurso era ya rezar de lo mal que me encontraba. Aunque no creía en Dios especialmente, recitaba una y otra vez el padre nuestro queriendo sentir paz en medio de ese infierno de emociones, pesadillas y ansiedad. Sentí la necesidad de leer la Biblia y empecé por el Nuevo Testamento, pero no duré nada leyendo. A veces veía prédicas cristianas y me gustaban, estaba de acuerdo con la Palabra de Dios, incluso vi testimonios de personas que se convirtieron a la fe y renegaron de la nueva era, pero seguía sin ver el peligro de estas prácticas. Descubrí vuestra página y pensé que erais unos resentidos y amargados a los que no os había funcionado la nueva era y actuabais por despecho (perdón).

Una chica me pidió una lectura de registros y después me preguntó sobre un curso de milagros, porque era seguidora de Jesús. Estoy segura de que Dios me la envió y si no llega a ser por ella, yo no habría llegado a los pies de Cristo. Me recomendó que escuchara el evangelio a través de una página. Me gustaba aunque no lo entendía, así que empecé mi propia búsqueda de Jesús y lo que lamento es haber llegado a Él a través de la saga Caballo de Troya, de JJ Benítez. Leí el primero, considerando la posibilidad de que quizá sí hubieran hecho un viaje en el tiempo, con tanta tecnología secreta que tendrán los gobiernos… Jesús me atrapó, me enamoré de él. Lo único que quería era leer, leer y leer, lo necesitaba tanto… El libro narra un contacto extraterrestre en la oración en el huerto y pensé “a ver si voy a ver un OVNI”. Intuía que iba a pasar algo, que estaba a las puertas de algo grande, y que iba a ser bueno, por supuesto. Dos días más tarde, algo me hizo girar la cabeza y vi seis luces rojas en el cielo. Era de noche y donde aparecieron fue muy simbólico, porque se presentaron frente a una cruz que se ilumina en la localidad vecina y que puedo ver desde mi casa.

Era imposible que fueran helicópteros o drones, por el sitio y la hora que era. Una luz hizo un movimiento descendente muy suave, con mucha delicadeza y después se apagaron todas. Me quedé con la sensación de “pues nada, ya he visto un OVNI ”. Lo primero que pensé fue que mientras los extraterrestres no se presentaran en mi habitación o me llevaran con ellos, bienvenidos eran, además, si Jesús había tenido contacto con estos seres no tenía nada que temer, y que casualidad que acababa de leer la visita del extraterrestre antes de su prendimiento, me pareció maravilloso que me pasara eso. Me parecía estar experimentando un cambio o expansión de mi conciencia, evolucionando a otro nivel, porque ahora empezaría a canalizar a los “extraterrestres”. Me interesé por ellos, a los que nunca antes había prestado atención. Y como JJ Benítez tenía libros de extraterrestres pues fui a por ellos. En un principio no me dieron miedo las luces, pero vi unas imágenes de esos supuestos bichos, con sus ojos grandes, grises y raquíticos y me entró miedo de que esos seres me buscaran a mí precisamente. Me obsesioné, miraba el cielo día y noche, temiendo que una nave se presentara sobre mi casa y pudiera verlos de cerca. Aunque me aterrara, esa idea me producía curiosidad. Evitaba mirar los espejos o cualquier superficie que reflejara por si se aparecían por mi espalda, no quería dormir por si en plena madrugada venían a por mí y me abducían porque “ya están aquí”. No sabía qué harían conmigo, me pareció muy peligroso y temí seriamente por mi vida. No sé como no me volví loca de la psicosis que sentía, no sé qué hubiera sido de mí si Dios no me hubiera salvado, no quiero ni pensarlo. En el último sueño raro que tuve antes de mi salida, vi una habitación que iba a ser para mí. Era una habitación común, no tenía nada de especial, pero me daba mucho miedo. Salí de allí sin darme la vuelta, y vi una sombra que se asomaba por el pasillo. Me encontré con un hombre y le dije que no me gustaba mi habitación, que quería irme de allí aunque no supiera dónde estaba.

Seguí leyendo Caballo de Troya. Lloré con cada latigazo que le dieron a Jesús, con cada insulto que le lanzaron. Admiré su entereza, su valentía, el gran ser humano que era arrastrando su cruz sin quejarse, aceptando su final. Lloré en el momento de su muerte, cuando bajaron su cuerpo de la cruz… sentí un gran dolor en mi corazón, una profunda tristeza y un verdadero amor por Jesús. Empecé a orar sin saber que estaba orando, le pedí perdón a Dios por haberme alejado tanto de él, le pedí perdón a Jesús por no haberlo conocido antes. No sabía cuánto los necesitaba, y me di cuenta de que hasta que no te reconcilies con Dios y con Jesús, vas a estar perdido toda tu vida, como yo lo estaba.

Y que Dios es Dios, y no es Universo, Vida, Energía, o como quieras llamarlo. No recuerdo ni cómo llegué de nuevo a vuestra página, entonces la venda de mis ojos cayó. Empecé a leer testimonio tras testimonio, la verdad sobre reiki, registros akáshicos… mi experiencia se asemejaba a la del resto, en como caemos, lo que nos pasa y hasta en el avistamiento OVNI. Me sentí engañada, humillada, estafada, manipulada, como si me hubieran violado física, mental, emocional y espiritualmente y lo peor es que yo permití que eso sucediera. Me arrepentí, renuncié a la nueva era, leí las oraciones y acepté a Jesús como mi Señor y Salvador. Los demonios no tardaron en acecharme, los sentía danzando a mi alrededor, y estaba aterrada porque sabía que ahora me atacarían. Era de noche y no quería dormir por miedo a sufrir una parálisis del sueño y verles la cara a esos demonios que yo tenía por ángeles y guías, y que tantas veces había querido ver con mis ojos físicos.

Pude dormir un poco y al despertar me sentí verdaderamente libre. Ya no me sentía atrapada dentro de mí misma, tampoco me sentía observada ni vigilada. Saqué de mi cuarto todo el material nuevaerista que tenía y por primera vez en años lo sentí limpio, sin necesidad de pasar un incienso o poner música chamánica para alejar las malas energías. Ese mismo día se cortó de raíz mi ansiedad por la comida y no he vuelto a tener ganas de comer algunas cosas que antes engullía. Dejé de ver destellos, cosas que ves moverse por el rabillo del ojo y cuando miras no hay nada. Dejé de sentir los regueros de energía, hormigueos o cosquilleos por el cuerpo, porque también practicaba algo de yoga y sentía corrientes de energía por mi espalda. Y también dejé de sentir la energía que en fechas señaladas (como Navidad, festividades locales), se siente en el ambiente y que nunca me gustó sentir. Le conté a mi hermana que me salía de la nueva era (ella también cayó y me arrepiento de haberle comido la cabeza con esto), le salió un anuncio en televisión que decía algo como “a veces solo necesitas parar y confiar”, pero le dije que no, que ya no creía en señales ni en mensajes. Que detrás de esas sincronías se escondían los demonios. Los mismos que me decían “venga, que ha sido tu mente la que ha creado todo esto, vuelve a lo de antes”, como también “escribe, que eso lo solucionará todo”, y me lo decían con desdén, con burla, les faltó llamarme estúpida. Haber publicado esa novela habría sido vender mi alma al diablo, y le agradezco infinitamente a Dios que lo impidiera. Los números repetidos se acabaron también.

Los ataques demoníacos se sucedieron por dos meses aproximadamente. Tuve que ir al médico y me asusté por las posibles secuelas que me podía haber causado la nueva era. Se trató de una anemia y me di cuenta de que yo no era una sanadora, que solo sanas si Dios quiere y mediante un profesional que ha estudiado, que por iniciarte en reiki no te conviertes en un experto en salud. Yo me conformaba con escribir unos cuantos decretos, invocar al arcángel Rafael y buscar el significado de lo que me pasaba, antes que ir al médico, cuando antes iba sin problema. Salí de los grupos de whattsapp en los que estaba, informé del peligro y de lo que se escondía detrás de la nueva era a los amigos y conocidos con los que tenía contacto y se despidieron de mí o dejaron de hablarme sin darme ninguna explicación. Incluso mi amiga Inocente (por cinco años), no volvió a hablarme sabiendo lo que me había pasado. Dejé de seguir páginas en facebook y me dio mucho asco la simbología oculta, que si ojos, triángulos… por no hablar de los comentarios pidiendo perdón a Gaia, mandando luz y amor o activando códigos sagrados. Y qué decir de los mensajes de paz y amor de los “ángeles”.

Mi verdadera sanación comienza ahora, de la mano de Dios, que poco a poco me está restaurando y me voy recuperando de todos estos años de pesadillas, cansancio, ansiedad, manipulación de energía y contacto con espíritus demoníacos. Me arrepiento de haber malgastado ocho largos años de mi vida en este camino que no me ha traído nada bueno. Lo único que me llevo de la nueva era y que sin duda ha valido la pena cada segundo de sufrimiento, ha sido el reconciliarme con Dios. Seguir a Jesús es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida y para toda mi vida. Quiero cumplir su voluntad y no la mía, porque mis decisiones me llevaron a experimentar el infierno y no quiero volver nunca más allí.

Gracias hermana por tu testimonio, oramos para que llegue a todo aquel que lo necesite.

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8 comentarios

  • Gracias hermana por tu valiente testimonio. Gracias a Camino al regreso por darnos un lugar donde poder expresar el horror que vivimos víctimas del engaño. Alabado Sea nuestro Padre Celestial, nuestro Salvador y Amado Jesús y el Espíritu Santo que nos concede sabiduría y discernimiento.

  • Cada vez veo mas la relación de que aunque hay muchas personas talentosas en el mundo los best sellers de libros o mas famosos pocos son los que se basan en merito del autor no creo que sea casualidad que novelas romanticas sumamente lujuriosas, de llamas gemelas, etc. Sean tan vendidas mientras otras muy bonitas y mucho mas limpias apenas tienen exito modesto. Quiero ser escritora y acepto feliz un éxito modesto si eso es ser libre en ves de famosa pero vendiendome al enemigo a cambio de exito.
    Recuerdo que recientemente salida de la nueva era tuve un sueño: Estaba en una enorme biblioteca y mi labor era ordenar unas pilas de libros que estaban sobre la mesa la biblioteca sabia que era de un señora alli vi libros antiguos, uno que tenia diseños de un arbol y encontre hojas sueltas con símbolos raros y unos pentagramas supe que eran notas de la dueña de la biblioteca y aunque no me gusto lo deje a un lado y me abstuve de mirar mas por curiosidad, entonces encontre un libro negro muy viejo que tenia letras raras en la portada pero lo podia leer se llamaba el poder del vacio, escuche unas voces diciendome que era la discipula escogida para tener todo el poder del vacio, tuve una vision de un lugar lleno de niebla y un catillo negro al fondo me decian que no tuviera miedo que solo tenia que abrir el libro del vacio para aceptar pero me dio mucho miedo irónicamente todo el asunto parecia algo de fantasia y yo apenas venia saliendo de mi adolescencia pero me dio miedo, senti que tenia que ver con mi alma y eso del vacio aunque nunca lo escuche en nueva era me asusto. Ore al padre y dije que no queria ningun poder y que no deseaba ser discipula de ninguna brujería en ese instante él ambiente de la biblioteca se despejo y una pila de libros callo sobre el libro negro y supe que podia irme y que ya no me molestarían.
    Desde entonces he tenido otros sueños algo raros pero ya ninguno tan explicito ni como ese ni donde sienta que esta en peligro mi alma.
    Hasta hoy siento que no fue solo sugestion ese sueño lo senti como una especie de tentacion o prueba y que realmente algo malo podria haberme pasado si abria ese libro.

  • Gracias!, hay una frase que me gustaría comentar, que te arrepentís de esos años perdidos, Dios nos hace ver que
    GRACIAS A ESA EXPERIENCIA, HOY SOMOS SALVOS EN ÉL! y que tal vez si no hubiésemos vivido en la oscuridad, no estaríamos
    buscando su luz. Siento que esa experiencia de esos años no fueron en vano, sino en ganancia para quien vivimos hoy, Nuestro Dios verdadero!

  • Ciertamente los que salimos de ese agujero negro de engaño y perdición llamado nueva era, experimentamos regocijo y agradecimiento a Dios Padre, amoroso y misericordioso; cada vez que leemos el testimonio de un nacido de nuevo, limpio y reluciente, gracias a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Por medio de estos testimonios podemos ver manifestada una y otra vez, la verdad de su palabra, y de igual manera constatar, que hay amor y salvación en ella (Ezequiel 18:27,28/ 2 Pedro 3:9/ 1Timoteo 2:4/ Juan 14:6)
    Con amor entrañable saludo a mi familia en Cristo que son todos ustedes. Los amo en verdad.
    Todo honor y toda gloria por toda la eternidad; sea dada a Dios y a Jesucristo su hijo, nuestro salvador y redentor.

  • La verdad es que creo que Dios quiere salvarme. Confieso que he salido del mismísimo satanismo y no la estoy pasando bien.

  • Descubrí este blog buscado evidencia de lo maligno de los códigos agesta, hasta mi pareja me dejo de forma extraña después de 15 días de uso. Tome todos los apuntes de códigos y los queme, como forma de cerrar aquello. Le pido a Jesús mi salvador perdón, y que vuelva todo como era antes de estos códigos malignos. Saludos a todos los que leen este espacio. Que tengas buenas noches

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